Cuando ocupamos nuestro lugar

«Cuando ocupamos nuestro lugar encontramos espacio para ser creativos»

La psicóloga mexicana Angélica Olvera es la continuadora de la escuela de Bert Hellinger, psicoterapeuta alemán de principios del siglo XX conocido por el método de constelaciones familiares y terapias sistémicas. Recientemente inauguró en León la sexta promoción del máster de Pedagogía Sistémica en el centro Colibrí Psicólogos e impartió por primera vez un taller sobre constelaciones familiares a 26 personas.

ANGELICA OLVERA
FOTO BRUNO MORENOA Angélica Olvera hay que verla en acción. Habla pausadamente y siempre sonríe. Viene de México D.F, de la Universidad Multicultural Emilio Cárdenas donde su marido, Alfonso Malpica es rector. Ambos han trabajado codo con codo con las enseñanzas del filósofo, pedagogo y maestro alemán.

En la sala, un grupo de hombres y mujeres están sentados en círculo. Las constelaciones familiares, explica, son un primer paso, un diagnóstico, para «comprender la vida tal como es» además de «una manera de sanar profundamente». A lo largo de décadas de experiencia en las aulas y en la clínica «nos percatamos de los problemas que tienen las familias y esta búsqueda de herramientas con una visión más funcional de cómo dirigir la familia encontramos a Bert Hellinger», explica Olvera.

Desde los años 90 trabajan en la búsqueda de «procesos de desarrollo humano para resolver sobre todo conflictos de adolescentes», agrega. En la Universidad Emilio Cárdenas han creado la primera carrera de psicología con este enfoque. En León ya hay varias personas tituladas.

—¿Qué son exactamente las constelaciones ?

—Las personas necesitamos saber dónde estamos y las constelaciones son un mapa que nos dicen: ‘Usted está aquí’. Hacen el trabajo de sabernos educar. A veces hacemos cosas y cosas y los resultados no son buenos porque estamos en el lugar equivocado. Por ejemplo, si en la pareja hacemos de mamá nos ponemos en el lugar de la suegra. Entonces la relación con la suegra es terrible. Las constelaciones ayudan a realinearse. Yo constelo a la mexicana porque no puedo constelar como alemán y explico como maestra. Las constelaciones familiares nos ayudan a reconocer y tomar conciencia de los lazos que nos unen a nuestros padres, hermanos y antepasados, y a recuperar el sistema de vínculos y lealtades profundas de la familia y sus miembros, que es de donde viene la fuerza y la vitalidad de cada uno de nosotros.

—Un hombre se acerca y le cuenta su insatisfacción porque no para de trabajar y apenas tiene tiempo para su familia.

—Es estrés. ¿Qué es el estrés? Miedo crónico y permanente. Una especie de fiebrilla aguantable pero que puede llegar a no aguantarse. Si el estrés es propio puedes con él porque es lo que te activa, pero si llevas el de otros te puede a ti.

—¿Y cómo saber que estamos o no estamos en el lugar que nos corresponde?

—Cuando no estamos en el lugar que nos corresponde sentimos mucho cansancio porque nos agotamos llenando el espacio que no es nuestro. Se siente insatisfacción, nos enfermamos. Cuando estamos en nuestro lugar gastamos nuestra energía y metemos gol. Bert Hellinger descubre estas posiciones en los sistemas familiares: se puede hacer la mejor jugada pero estar fuera de lugar, entonces te anulan el gol. Freud nos descubrió el inconsciente y Hellinger descubre la cuestión del lugar que ocupamos.

—¿En qué situaciones de la vida se han mostrado más útiles sus técnicas?

—Bert Hellinger tiene elementos filosóficos, pedagógicos y terapéuticos para solucionar conflictos en las dinámicas familiares que hacen sufrir mucho a toda la familia. Cuando somos pequeños queremos que nuestros padres sean felices y la familia sea feliz. Entonces asumimos papeles que no nos corresponden como ‘cuidar’ a los padres. Una de las dinámicas que se repite con más frecuencia en los divorcios y separaciones es precisamente que los hijos toman el lugar del padre y las hijas el de la madre. Supone una pérdida de identidad perdemos nuestra identidad y entramos en crisis muy severas como adicciones, violencia y a veces hasta suicidio. Bert Hellinger descubre estas posiciones en los sistemas familiares. Con él descubrimos un mundo de soluciones.

—¿Cómo ponernos en el lugar que nos corresponde?

—Creemos que hay cosas que nos toca hacer por amor como, en el caso de las separaciones, decirles a los padres lo que tienen que hacer. Pero cada uno va a hacer lo que quiera. Cuando estas dinámicas se detienen encontramos espacio para ser creativos y diseñarnos a nosotros mismos en nuestra propia identidad.

—¿Qué aplicación tienen en el ámbito escolar las constelaciones?

—Para poder educar cada quien tienen que estar en su lugar. Si el maestro hace de padre y viceversa entonces el alumno se desconcierta. Lo que pasa en la familia lo cubre el amor, pero la escuela no es familia. Pero tampoco es correcto que los maestros quieran imponer las normas de la escuela en casa. Hay que distinguir los contextos, no se pueden mezclar los objetivos de uno y otro. La escuela es la socialización entre iguales, la familia es otro contexto.

—Hablaba de los problemas en las separaciones como uno de los conflictos que afrontan habitualmente. ¿Cuáles son?

—En el siglo XXI las dinámicas familiares tienen un sesgo distinto a la familia clásica. El dolor no resuelto de una separación puede generar muchos problemas y mucha lucha que pone en peligro la estabilidad emocional de los chicos y chicas. Actualmente, en México el 50% de los adolescentes sólo viven con su madre. Si no sabemos generar dinámicas nuevas en esa decisión bendita de separarse —las personas toman esa decisión para ser más felices— las consecuencias son nefastas. Las parejas que han tomado la estatura emocional que requiere esta decisión lo llevan de otra manera. Las constelaciones familiares son una buena herramienta de diagnóstico para empezar.

(Extraído del Diario de León, entrevista de Ana Gaitero a Angélica Olvera 24/04/2014)

 

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